Ésta fue la primera vez que leí algo escritor por Edward O. Wilson. Y qué puedo decir. Que su prosa es magnífica. Que sabe desarrollar ideas hasta sus últimas consecuencias. Que el tipo es, si me permitís el juego de palabras, totalmente alfanumérico.
Edward O. Wilson vindica una concepción de la cultura y el conocimiento totalmente opuesta. Nacido en Alabama en 1929, galardonado dos veces con el premio Pulitzer, Wilson es un mundialmente conocido entomólogo, sobre todo en el ámbito de las hormigas, pero también es un activista medioambiental, un pionero de la sociobiología y, me atrevería a decir, un estupendo filósofo.
El libro que ha escrito para articular esta versión renacentista y alfanumérica del mundo es el que nos ocupa, Consilience: la unidad del conocimiento. Consilience es un término inglés que no tiene un equivalente en lengua española, así que se ha optado por una traducción literal. Consiliencia sería algo así como una acepción de coherencia.
Algunas de las series de artículos que nos ha inspirado: El efecto Westermarck: no te acuestes con tu familia (I), ¿Qué importa que las especies se extingan? (I) y Cambiar o no cambiar el mundo. He ahí el dilema (I)

Entre las mutaciones génicas conocidas que afectan al comportamiento complejo hay una que causa dislexia, un trastorno de la lectura producido por el deterioro en la capacidad de interpretar relaciones espaciales. Otra reduce el rendimiento en la ejecución de tres pruebas psicológicas de capacidad espacial pero no en otras tres pruebas que miden la habilidad verbal, la velocidad de la percepción y la memoria.
Si sumáramos todos los zoológicos del mundo, apenas conseguiríamos albergar unas 2.000 especies de mamíferos, aves, reptiles y anfibios. Actualmente sabemos que existe un total de 24.000. Y si hablamos de jardines botánicos, las cifras son más desoladoras: hay un cuarto de millón de especies de plantas.
Cada uno de nuestros genes es una hebra de 2.000 a 3.000 pares de bases (letras genéticas). Entre los pares de bases que componen los genes activos, cada triplete (conjunto de tres) se traduce en un aminoácido.