
Un equipo de científicos españoles ha registrado y analizado la distribución de los diferentes microorganismos que viven en la cueva de Altamira, ubicada en Santillana del Mar (Cantabria).
La cueva se trata de una cavidad natural en la roca en la cual se conservan pinturas y grabados del Paleolítico Superior, concretamente de los períodos Magdaleniense, Solutrense y Gravetiense.
Contiene pinturas polícromas, grabados, pinturas negras, rojas y ocres que representan animales, figuras antropomorfas y dibujos abstractos. Sus pinturas se enmarcan en la conocida como escuela franco-cántabra.
Los investigadores han podido comprobar que las pinturas y grabados de la cueva se encuentran en estado de fragilidad, por lo que son partidarios de que vuelva al estado que tenía antes de su descubrimiento, sin visitas.

Antes de este verano, se espera que esté montada en el mar la boya experimental con la que se estrenará la primera planta de generación de energía de olas de España. Será a dos millas de la vertical del Faro del Pescador, en Santoña (Cantabria).