En mayor o menor medida, todos nosotros empleamos alguna clase de estimulante. En mi caso, por ejemplo, escribo estas líneas bajo los efectos de una taza de café bien cargada. Pero nos sorprendería descubrir desde cuándo los seres humanos emplean éste y otros estimulantes en su vida diaria.
Antes de 2737 a. C. se dice que el emperador chino Shen Nung ya había descubierto las propiedades estimulantes del té. En una nota en su diario médico, fechada en el año mencionado, Shen escribe que el té no sólo “sacia la sed” sino que también “reduce el deseo de dormir.”
Hoy en día la cafeína se usa de forma espectacular. No sólo se encuentra de manera natural en el café, el té y el chocolate sino que se agrega a muchos medicamentos vendidos sin receta. ¿Por qué se añade cafeína a tantos medicamentos?

A pesar de que las lentillas de contacto nos pueda parecer un invento muy reciente, lo cierto es que la primera persona que propuso un sistema de lentillas de contacto fue Leonardo da Vinci en su obra Código ocular, escrita en el siglo
La Segunda Guerra Mundial fue la causante de que se inventara el bronceador. Las tropas estacionadas en el Pacífico necesitaban cremas para la piel para protegerse del sol.
Las tiritas ya son un elemento imprescindible en cualquier botiquín. Hasta ya las venden customizadas con los dibujos de nuestros personajes favoritos. Pero ¿cuál es el origen de este invento aparentemente sencillo?
La vaselina, esa gelatina traslúcida, tuvo innumerables usos en el pasado.
Aquí empieza una nueva serie de artículos centrada en los elementos que podemos encontrar en cualquier botiquín que tengamos en casa: pastillas, tiritas, esparadrapo, agua oxigenada, laxantes, supositorios…