
Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Colorado (Denver) sobre la legalización de la marihuana medicinal arroja unos resultados sorprendentes: una caída de casi el nueve por ciento en las muertes de tráfico y una reducción del cinco por ciento en las ventas de cerveza.
¿Existe una relación entre la legalización de la marihuana medicinal y los accidentes de tráfico?
La estadística tramposa de los accidentes de tráfico: vivir es casi tan peligroso como conducir (y II)
McNamara fue un vituperado secretario de Defensa durante la guerra de Vietnam que parecía no tener emociones. Su mente regía fríamente, usando razones, usando grandes habilidades analíticas, como un robot. O como un economista.
Por esa razón, McNamara se dio cuenta de lo que ocurría con los coches. La Compañía Automovilística Ford le solicitó a él y otros miembros de su unidad que aplicaran su magia estadística a la industria del automóvil, porque si seguía aumentando la tasa de mortalidad en carretera era probable que las ventas de coches se acabaran resintiendo.
McNamara sabía que los aviones tenían cinturones de seguridad. ¿Por qué no los coches? Desde entonces, todos los coches de la empresa Ford se empezaron a equipar con cinturones de seguridad, una medida fácil y barata. Una medida que lo cambiaría todo al cabo de un tiempo.
La estadística tramposa de los accidentes de tráfico: vivir es casi tan peligroso como conducir (I)
Los accidentes de tráfico son noticia regularmente en los medios de masas, sobre todo en las grandes operaciones salida de las vacaciones. Desde los medios se nos advierte que resulta inaceptable que tanta gente muera al volante. Cada vez hay multas más elevadas para los infractores al volante y, sobre todo, cada vez hay más restricciones en la carretera: descender la velocidad máxima permitida, por ejemplo, hasta alcanzar el un ritmo de sepelio (los que acceden a grandes ciudades sabrán a lo que me refiero).
Cómo se trata el fenómeno de los accidentes de tráfico se parece bastante a cómo se trata el fenómeno de los atentados terroristas (podéis profundizar en ello en el artículo Avalanchas de rarezas: posibilidades matemáticas de morir). No sólo porque morir en un atentado terrorista es una posibilidad remota (y morir en un accidente de tráfico también, como veremos más adelante), sino porque existe una obsesión generalizada por magnificar las cifras, rodearlas de claves emotivas a fin de que se suspenda nuestro sentido crítico.
La razón de que los gobiernos de muchos países impulsen y promuevan ideas como que debe alcanzarse las cero víctimas al año en accidentes de tráfico es difusa. Quizás ellos también están contaminados del alarmismo anumérico. Quizás sugieren estas ideas falsas a fin de evitar el enorme coste económico que supone un accidente de tráfico para las arcas del Estado (en ese sentido, fomentar el miedo y mentir sería hasta cierto punto admisible).
La influencia de la velocidad en los accidentes de tráfico

En esta época de verano, especialmente propicia a los accidentes de tráfico, se insiste más que nunca en controlar la velocidad. Parece lógico que cuanto mayor sea la velocidad del vehículo, más grave será el accidente de tráfico.
Sin embargo, las percepciones intuitivas a veces fallan. Tendemos a pensar que yendo a 100 kilómetros por hora, un impacto será el doble de violento que a 50. Pero en realidad será cuatro veces más violento. Esto se debe a que la energía cinética del vehículo no depende linealmente de la velocidad, sino cuadráticamente. Seguramente muchos recordéis del instituto la fórmula de la energía cinética: E = 0,5·m·v².
Por otro lado, la energía no se crea ni se destruye. La energía cinética es la que posee el vehículo por el simple hecho de estar en movimiento. Si ese movimiento se detiene bruscamente (por ejemplo, por un impacto), esa energía se tiene que convertir en ‘algo’. Gran parte de esa energía se ‘gasta’ en convertir el coche en un amasijo de hierros.
El trabajo mata más que la guerra: más posibilidades matemáticas de morir
Ya tratamos el tema de las posibilidades matemáticas de morir en un post anterior, pero hoy vamos a intentar ir un poco más lejos.
¿Sabéis lo que mata tres veces más que una guerra tipo? El trabajo. El trabajo también mata más que el alcohol y las drogas.
En vez del incomensurable esfuerzo colectivo que realizamos por evitar el consumo de drogas o alcohol, tal vez sea necesario que invirtamos más tiempo en tirar de las orejas a los responsables de la seguridad en nuestros puestos de trabajo. Porque 2 millones de personas mueren cada año en accidentes o por enfermedades relacionados con el trabajo.
A nivel mundial, los trabajos más peligrosos son la agricultura, la minería y la construcción. Y luego hay gente que tiene miedo de subirse a un avión. Pues sabed que casi todos los pilotos de aviones que mueren no son de aviones de pasajeros, precisamente.
