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Hay que admitirlo: los nutricionistas son una plaga multiforme. Casi parecen economistas (que me perdonen los economistas): cada uno con sus opiniones subjetivas (que me perdonen los nutricionistas) y, en algunos casos, fingiendo saber más de lo que saben. Y es que el tema de la nutrición, aunque nos parezca lo contrario, todavía es una materia que poco estudiada y llena de sombras.

Dejando a un lado las dietas milagro y otros atentados contra la salud más que evidentes, desde hace unos meses (tal vez demasiados meses), basta con mirar los libros más vendidos en España (y en casi todo el mundo) en el género de no ficción para percatarse que la lista está encabezada por los libros de Pierre Dukan. Es la dieta que siguió Penélope Cruz para adelgazar 15 kilos tras su embarazo, ¡yuhuu!

El libro en cuestión propone una dieta, la enésima, que parece ser que aporta resultados sorprendentes (aunque adelgazar es fácil: malnútrete y no tararás en hacerlo). Todo el mundo parece entusiasmado con la dichosa dieta. He de confesar que hasta yo le eché un vistazo somero en una librería, picado por la curiosidad. Así por encima no me pareció muy distinta a la hoja fotocopiada que te entrega cualquier endocrinólogo. Sin embargo, ¿qué dice la ciencia respecto a semejante dieta? ¿La dieta o método Durkan sirve para algo?

Pues no, no sirve para nada, a no ser que quieras malograr tu cuerpo. Es lo que ha determinado el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, que desaconseja furibundamente el “método” o “dieta” de adelgazamiento propuesto por Pierre Dukan, por considerarlo ineficaz, fraudulento y potencialmente peligroso. Además, se considera que la frase “usted logrará adelgazar de forma inmediata y mantener su peso estable durante el resto de su vida” contradice el consenso entre la comunidad científica según el cual “ninguna estrategia para adelgazar ha mostrado efectividad inmediata y mantenida de por vida en todos los grupos de población.

Y es que Dukan, por ejemplo, comete de nuevo el mismo error de prohibir el consumo de un alimento o grupo de alimentos. Además, una revisión sistemática de la literatura publicada en 2003 concluyó que, al contrario de lo que propone Dukan, no existen pruebas que sustenten que una dieta con un mayor contenido en proteínas ayude a la pérdida de peso. Un estudio más reciente, que asignó aleatoriamente a 811 adultos con sobrepeso a cuatro dietas con diferentes porcentajes de macronutrientes, concluyó que la pérdida de peso se justifica por el tiempo que se sigue la dieta y por las calorías que se dejan de ingerir, no por la distribución de dichos macronutrientes.

En EEUU, varias dietas ya preconizaban el consumo proteíco sobre el de hidratos de carbono. Incluso un colega suyo, el ya fallecido Michel Montignac, había desarrollado un método similar aunque, en su caso, permitía algunos tipos de hidratos que Dukan prohíbe; en concreto, los de bajo índice glucémico, los que tardan más en convertirse en azúcar, como las versiones integrales del pan, el arroz y la pasta

Según los expertos, ninguna de las bases de datos científicas españolas o internacionales (Elsevier, Excelenciaclinica.net, Guías de práctica clínica en el Sistema Nacional de Salud, Scielo, Scirus, ScienceDirect, clinicaltrials.gov, PubMed…) no contiene ningún estudio que haga referencia a esta dieta o que apoye su eficacia o seguridad.

Y en un extenso documento publicado en noviembre de 2010, la Agencia Francesa para la Seguridad Alimentaria, del Medio Ambiente y Ocupacional (ANSES) señala que la llamada dieta Dukan puede comportar desequilibrios nutricionales y puede ser altamente arriesgada ya que podría comportar alteraciones somáticas, psicológicas, hormonales, de crecimiento o de rendimiento.

Ahora ya sabéis que podéis hacer con el dichoso libro.

Vía | El Periódico / Muy Interesante / Público

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