Investigadores del Instituto Salk para Estudios Biológicos, en Estados Unidos, sugieren, según han publicado en la revista Cell Metabolism, que mantener horarios regulares de las comidas e intercalar períodos de ayuno puede contrarrestar los efectos adversos de una dieta alta en grasas y prevenir la obesidad y la diabetes, además de mantener el hígado más sano.
Cuándo comer, tan importante como cuánto comer
¿Hacer dieta o cuestión de ADN?

Un grupo de investigadores de la Universidad de Newcastle y Bristol acaban de realizar un estudio sobre cómo afecta la genética a la obesidad. Según estos investigadores, existen ciertas ‘marcas’ en el código genético de los bebés que predestinan si estos serán obesos o no en el futuro.
A partir de casi 200 muestras de sangre del cordón umbilical de bebé, estos investigadores analizaron los genes que están relacionados con el peso corporal y descubrieron que, nueve de de los veinticuatro genes analizados estaban relacionados con el peso del niño a los 9 años. Estos resultados se han publicado en PLoS ONE.
Gen anticáncer que combate la obesidad y aumenta la longevidad

Científicos españoles han descubierto que uno de los principales genes que protege contra al cáncer tiene también otros dos efectos positivos en el organismo: aumenta la longevidad y combate la obesidad.
Un hallazgo inesperado de un grupo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, liderados por Manuel Serrano, lo descubrieron a partir de experimentos con ratones.
8 maneras de perder peso para perezosos
Después de las comidas pantagruélicas de estas fiestas y de los respectivos propósitos para el nuevo año 2012, muchos de vosotros aspiraréis a hacer dieta.
La siguiente lista de maneras de perder peso, sin embargo, está orientada para perezosos que no quieren dejar de comer y no quieren sacar su culo del sofá. No perderéis mucho peso, pero tampoco esperéis milagros si sólo usáis la bicicleta estática para colgar las camisas recién planchadas.
1. Vacúnate
Al parecer, un virus asociado con el resfriado común podría estar relacionado con la obesidad. Nikhil Dhurandhar del Pennington Biomedical Research Center, en Louisiana, sugiere que el adenovirus-36 (Ad-36) aumenta el número de células grasas en el cuerpo y la cantidad de grasa dentro de estas células.
Otro estudio informó de que los niños con anticuerpos del Ad-36 pesaban un promedio de 23 kilogramos más que los niños sin ellas.
Dice Dhurandhar:
Si, efectivamente, algunas infecciones contribuyen a la obesidad en las personas, podríamos tener una estrategia de prevención potencialmente muy simple y eficaz: la vacunación.
2. Relájate
Diversos estudios relacionan el estrés con el aumento de peso, aunque sólo sea porque la ansiedad nos lleva a buscar alimentos más calóricos: estudios de imagen cerebral por Rajita Sinha, director del Centro Yale de estrés en la Universidad de Yale, mostraron que el estrés aumenta la actividad en el estriado ventral, una región asociada con la recompensa y los hábitos.
23 formas (médicas) de perder peso sin hacer dieta
Aunque el verano ya llegó y es un poco tarde para ponerse con la Operación Bikini, os quiero presentar 24 formas de perder peso sin hacer dieta. Son formas que están médicamente contrastadas, así que tampoco os hubieran servido para la apresurada Operación Bikini. Porque recordad: para afirmar que una dieta funciona no basta con aducir que te hace perder peso (también vivir en un campo de concentración te hace perder peso y nadie podría admitir esa clase de dieta como saludable).
1. Come con tiempo. Saborear cada bocado y hacer que dure, porque las señales que nos indican que ya estamos saciados son un poco lentas y si comemos rápido podemos llegar a comer más de lo que necesitamos.
2. Dormir más. Según un investigador de la Universidad de Michigan, dormir una hora más cada noche podría ayudar a una persona a perder de 6 kg en un año.
3. Comer más verduras. El alto contenido de fibra y el agua que te sacia con menos calorías. Cocinar sin grasa añadida. Y sazonar con jugo de limón y hierbas en lugar de ahogar la comida en salsas altas en grasa.
4. Comer sopa. Añadir una sopa a base de caldo cada día. La sopa es especialmente útil en el inicio de una comida, ya que retarda la comida y quita el apetito.
5. Comer granos integrales. Arroz integral, cebada, avena…
[Vídeo] Come, tu país te necesita
La comida, en Estados Unidos, fue y es un problema, pero por motivos radicalmente diferentes.
Una nación que durante un siglo pidió a sus hombres que se alimentaran copiosamente para fortalecerse en la guerra, mantiene ahora una lucha sin cuartel contra lla epidemia de obesidad.
A pesar de las modelos estilizadas que aparecen en la pantalla, dos tercios de los adultos estadounidenses son obesos o tienen sobrepeso y la epidemia de obesidad en el país podría desbaratar la reforma del sistema de salud nacional.
Con todo, un informe publicado en 2008 por el Journal of the American Medical Association señaló que la apidemia de obesidad infantil se había mantenido estable en la última década, después de aumentar por alrededor de 20 años.
Vía | EFE
¿Funciona realmente la dieta Dukan para perder peso?
Hay que admitirlo: los nutricionistas son una plaga multiforme. Casi parecen economistas (que me perdonen los economistas): cada uno con sus opiniones subjetivas (que me perdonen los nutricionistas) y, en algunos casos, fingiendo saber más de lo que saben. Y es que el tema de la nutrición, aunque nos parezca lo contrario, todavía es una materia que poco estudiada y llena de sombras.
Dejando a un lado las dietas milagro y otros atentados contra la salud más que evidentes, desde hace unos meses (tal vez demasiados meses), basta con mirar los libros más vendidos en España (y en casi todo el mundo) en el género de no ficción para percatarse que la lista está encabezada por los libros de Pierre Dukan. Es la dieta que siguió Penélope Cruz para adelgazar 15 kilos tras su embarazo, ¡yuhuu!
El libro en cuestión propone una dieta, la enésima, que parece ser que aporta resultados sorprendentes (aunque adelgazar es fácil: malnútrete y no tararás en hacerlo). Todo el mundo parece entusiasmado con la dichosa dieta. He de confesar que hasta yo le eché un vistazo somero en una librería, picado por la curiosidad. Así por encima no me pareció muy distinta a la hoja fotocopiada que te entrega cualquier endocrinólogo. Sin embargo, ¿qué dice la ciencia respecto a semejante dieta? ¿La dieta o método Durkan sirve para algo?
¿Podríamos vivir solamente de cerveza? El mito de la barriga cervecera y el experimento de los marineros borrachos (y II)
Clephane era un médico de la flota inglesa que realizó una prueba clínica en plena Guerra de los Siete Años, de 1756-1763. Tres barcos fueron partieron de Inglaterra a América:
A uno de ellos (el Grampus) se le suministró cerveza en abundancia, mientras que a las dos naves de control (el Daedalus y el Tortoise) se les asignó la cuantía habitual de bebidas alcohólicas. Después de una travesía insólitamente larga debido al mal tiempo, Clephane informó que en el Daedalus y en el Tortoise habían necesitado hospitalización 112 y 62 hombres respectivamente. Sin embargo en el Grampus sólo habían sido 13, un resultado bastante claro.
Al parecer, los marineros tenían asignadas 8 pintas de cerveza diarias. Es decir, más de 4,5 litros.
Uno podría pensar, no obstante, que ingerir tanta cerveza se traducirá en la famosa barriga cervecera. Bien, hasta cierto punto es así: si se consume a espuertas y, además, acompañada de comidas de alto contenido calórico, y manteniendo una vida sedentaria.
Pero no ocurre así entre las personas que consumen cerveza moderadamente y tienen una dieta mediterránea. A pesar del mito de que el consumo de cerveza produce distensión abdominal, las conclusiones de diversos estudios indican que un consumo moderado de esta bebida fermentada de baja graduación alcohólica no provoca aumento de peso, ni modificaciones en la composición corporal, como el Asociación entre el consumo moderado de cerveza tradicional y sin alcohol y la composición corporal, llevado a cabo por la investigadora en el Instituto del Frío-ICTAN del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Ana María Veses Alcobendas.
¿Podríamos vivir solamente de cerveza? El mito de la barriga cervecera y el experimento de los marineros borrachos (I)
A más de uno, sobre todo si tiene ascendencia irlandesa, le gustaría saber si podría basar su dieta exclusivamente en la cerveza. ¿Una persona podría sobrevivir sin alimentarse de nada más?
Bien, realizar un experimento empírico al respecto es un poco complicado: aunque voluntarios no faltarían, seguramente estaríamos contraviniendo las elementales reglas de la ética si nos dedicáramos a alimentar con cerveza a un grupo de personas para esperar qué pasa. Así que podríamos echar un vistazo a alguna clase de experimento natural o del pasado…
Pero antes examinemos la composición de la cerveza y sus cualidades nutritivas.
Los refrescos que llevan fructosa aceleran la obesidad
Ya sabíamos que la glucosa incrementa la producción de insulina, y que un buen sustituto para evitar esto era la fructosa (o levulosa).
Ahora este edulcorante, un monosacárido que siempre ha estado ligado a efectos dietéticos beneficiosos y se emplea generalmente en refrescos, ha resultado no ser tan sano como parecía.
Según investigaciones del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERonb), el consumo abusivo de bebidas endulzadas con fructosa puede provocar sobrepeso y otras alternaciones metabólicas.
Al menos es lo que ocurre en investigaciones en animales.
