Ni cruzar los dedos, ni tampoco evitar pasar por debajo de una escalera. Tampoco buscar un trébol de cuatro hojas. Ni siquiera esquivar un gato negro. Para llamar a la buena suerte hay formas mucho más científicamente refrendadas.
Acostumbramos a cometer dos errores fundamentales a la hora de valorar nuestra suerte. El primero es pensar que somos responsables de nuestra buena suerte, pero no solemos creer que somos responsables de nuestra mala suerte. El segundo es que la suerte sólo favorece a aquéllos que están en el lugar adecuado en el momento adecuado, cuando en realidad todo depende de tener la mentalidad adecuada: prestar atención a las oportunidades que se nos presentan y exprimirlas.
Richard Wiseman es un académico inglés bastante particular. Está a punto de cumplir cincuenta años, es calvo y tiene perilla, lo cual le da cierto aire de actor de cine, y también es un enamorado de la magia: de adolescente formó parte del célebre Magic Circle de Londres y actuó en el legendario Magic Castle de Hollywood. Con todo, Wiseman trabaja en la Universidad de Hertfordshire, en el sur de Inglaterra, y ocupa la única cátedra que existe en el Reino Unido de Entendimiento Público de la Psicología.
Además de ser un eterno investigador de los entresijos de la conducta humana, también fue el buscador del chiste más divertido del mundo y de la frase para ligar más ingeniosa. Y se ha convertido en uno de los grandes estudiosos de la suerte (incluso ha fundado la llamada Escuela de la Suerte). A su juicio, sólo el 10 % de nuestra existencia es aleatoria; el 90 % restante se define por nuestra forma de pensar.
Primer Factor: los individuos con suerte acostumbran a hacer caso a sus corazonadas. Los desafortunados ignoran su propia intuición y luego se arrepienten de la decisión tomada. Con la suerte se pone en funcionamiento la inteligencia intuitiva que defiende Malcolm Gladwell en su libro titulado, precisamente, Inteligencia intuitiva.
Segundo Factor: los individuos con suerte perseveran cuando sufren un fracaso, mostrándose siempre optimistas: acostumbran a pensar que sucederán cosas buenas.
Tercer Factor: los individuos con suerte tienen la habilidad de convertir la mala suerte en buena suerte. Ante la obligación de llevar a cabo un cambio, los afortunados suelen afrontar el cambio como algo deseado o positivo. Los psicólogos llaman a esta capacidad «mentalidad de inversión»: poder imaginar al instante que las cosas podrían haber sido mucho peores, pero que afortunadamente no lo son.
Ben Sherwood, en su libro El club de los supervivientes, abunda en esta sensación refiriéndose a lo que ocurrió entre los atletas que participaron en los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona, que fueron estudiados por los psicólogos de la Universidad de Cornell: los ganadores de la medalla de bronce eran más felices que los atletas que ganaron la medalla de plata, «resultó que los medallistas de plata se sentían muy frustrados al pensar que “estuvieron a punto de ganar la medalla de oro” No contextualizaron su gloria en el triunfo sobre otro deportista olímpico, sino en su derrota en la final.»
Comentarios
creo que la buena o la mala suerte es una creacion de la mentalidad humana, pienso que la suerte no se puede obtener por llevar un amuleto o algo asi, porque es algo inexistente, es un concepto que hemos creado.
Simplemente, unas veces pasan las cosas como queremos y otras veces no.
luck is an attitude
Ahunque lo utilize una conocida marca de bebidas alcoholicas como eslogan es una frase muy potente y muy cierta.
Uf, pedazo de falta.
La suerte se la forja uno mismo.
interesante
Pues visto lo visto parece que se pueden resumir en dos factores: optimismo e intuicion.
De todas formas, la suerte no depende de ningun factor. Nuestra concepcion de ella depende de nuestra disposicion mental. Si somos optimistas, tenderemos a pensar que los actos de mala suerte "no son para tanto" y que los golpes de fortuna son una autentica bendicion. Por eso la gente optimista tiende a tener mejor suerte (según se dice).
Por otro lado, si hacemos caso a nuestra intuicion y actuamos según la primera idea que nos viene a la cabeza, probablemente no pensemos en el "que habría pasado si..." porque no ha existido la otra opción, simplemente no se ha pensado en ella. Por eso no existe tanta frustración ante una decisión incorrecta.
Bueno, todo lo dicho no se aplica a determinadas personas, como Carlos Fabra, el "honroso" ganador multiple de la loteria. Aunque en su caso podemos decir tambien que la suerte "se la busca el".
A eso último lo llamo yo el "síndrome de medalla de plata" y pasa por todos lados. El otro día sin ir más lejos, dos amigos acabaron la carrera. El primero con un 7, y el otro con un 8. El del 7 estaba encantadísimo porque había llegado al notable, mientras que el otro torcía el labio porque "estaba tan cerca del sobre...". Pasados unos meses todo vuelve a su sitio, y el del 8 se da cuenta de lo que ha conseguido y se siente mejor que el del 7.
También podemos parafrasear a Terminato2. No hay destino, es el que nosotros hacemos.
Excelente articulo, el cual nos muestra que todo es cuando llevamos nuestra vida con una muy buena ACTITUD a la vida y creo que la palabra magica es ACTITUD y que siempre sea Positiva para el logro de todo lo que nos propongamos
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