La magia de la regresión a la media

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El acto de curar a un enfermo es ciertamente un asunto peliagudo. La medicina nos ha demostrado que la relación causa-efecto no siempre está clara, que hay gente que se cura espontáneamente… e incluso que existe la regresión a la media.

Este efecto es del que se aprovechan muchas medicinas alternativas (sobre todo las que no tienen principio activo, como la homeopatía) para convencer a los pacientes de su eficacia. Cuando estamos bajo el yugo de un padecimiento, como un dolor de espalda, ese dolor va y viene, hay días mejores y días peores; y cuando el dolor está en su máximo esplendor, solo puede atenuarse.

Todas las enfermedades tienen una llamada “historia natural”, o como expresaba irónicamente Voltaire:el arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la dolencia.

La cuestión es que la gente suele tomar medidas contra su dolencia cuando ésta se encuentra en su peor momento, es decir, cuando generalmente solo tiende a mejorar, en ese eterno vaivén de la historia natural de la enfermedad. Si la medida tomada es, por ejemplo, un remedio homeopático o un sana-sana-culito-de-rana, entonces el paciente notará que se siente mejor, y asociará esa mejoría al tratamiento seguido (y no a una regresión a la media).

Tal y como lo expresa Ben Goldacre en su libro Mala ciencia:

Una versión aún más extrema de “regresión a la media” se da en lo que los estadounidenses llaman la “maldición” de Sports Illustrated. Siempre que un deportista aparece en la portada de esa revista, según esa creencia popular, significa que no tardará mucho en caer en desgracia. Pero la verdad es que para salir en la portada de Sports Illustrated, uno tiene que estar en la cima absoluta de su disciplina deportiva y ser uno de los mejores deportistas del mundo. Y para ser el mejor de esa semana en concreto, también es probable que necesite haber tenido una nada habitual racha de suerte. La suerte (o el “ruido”) suele ser pasajera: “regresa a la media” por sí misma, como sucede en una larga sucesión de tiradas de dados. Si alguien no entiende ese fenómeno, busca entonces otra causa para dicha regresión hasta que da… con la maldición de Sports Illustrated.

Las medicinas, para saber que curan de verdad y que nuestra curación no es una ilusión cognitiva, tienen que ser sometidas a largos y caros ensayos de grandes tamaños muestrales, aleatorización, doble (y triple) ciego, etc. Las medicinas alternativas que se someten a estos duros protocolos, suspenden, se demuestran ineficaces. Pero la gente seguirá yendo a la farmacia a comprar homeopatía, aunque no sepa si le cura la homeopatía o si es objeto de la regresión a la media, de una curación espontánea o del efecto placebo.

La gente seguirá yendo, aunque los propios laboratorios que fabrican homeopatía, los poderosos laboratorios Boiron, acepten pagar para no ser denunciados por sus clientes por vender agua con azúcar.

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