La verdad existe: ¿qué es una revisión sistemática?

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Bien, la verdad existe. Eso está claro. Lo que no parece tan claro es hasta qué punto podemos acceder a toda la verdad. Sin embargo, epistemólogos y filósofos han conseguido pergeñar sistemas de verificación a fin de acercarnos lo máximo posible a la verdad. La ciencia, por ejemplo, emplea uno de estos sistemas de acercamiento a la verdad: el método científico. Todo lo que no pase por el método científico, por definición, es menos verdad, más opinión, más dogma, más decir por decir.

Pero hoy no voy a hablaros del método científico, que seguro que conocéis, sino de un proceso llamado revisión sistemática, que en ciencia es muy empleado también para que los árboles no nos impidan ver el bosque.

A la hora de revisar inmensas cantidades de artículos y trabajos relativos a un asunto concreto, podemos dejarnos guiar inconscientemente por ideas preconcebidas, o tal vez por el mismo azar. La revisión sistemática permite aplicar una estrategia explícita de búsqueda para rastrear datos que evita estas y otras tendencias.

Tal y como señala Ben Goldacre:

Una estrategia que se describe abiertamente luego, en el artículo publicado con los resultados, donde se indica incluso los términos de búsqueda empleados para indagar en las bases de datos de trabajos. Tabulamos las características de cada estudio que encontramos, medimos (a ser posible, de forma “ciega” respecto a los resultados de los estudios) la calidad metodológica de cada uno de ellos (para comprobar lo “imparciales” que son), comparando alternativas y, por último, elaboramos un resumen crítico y ponderado.

Es decir, la revisión sistemática nos permite cribar información tóxica y así abastecer nuestros conocimientos de agua limpia y clara.

En medicina, por ejemplo, Cochrane Collaboration se encarga de hacer revisiones sistemáticas de todos los temas médicos identificados como tales.

Está abierta, incluso, a que se le remitan nuevas cuestiones o preguntas sobre medicina que necesiten respuesta. Esta cuidadosa criba de información ha revelado la existencia de enormes lagunas en nuestro conocimiento, ha evidenciado el carácter defectuoso (en ocasiones, incluso dañino) de ciertas “buenas prácticas” y, simplemente, gracias al filtrado metodológico de datos preexistentes, ha salvado más vidas de las que podamos imaginarnos.

Son ejemplos de los temas de examen: dosis única de celecoxib para el dolor postoperatorio agudo; extracto de la hoja de alcachofa para el tratamiento de la hipercolesterolemia; chocolate y prevención de la migraña; Etidronate para el tratamiento y la prevención de la osteoporosis postmenopáusica.

Porque la verdad existe, y hay maneras de acercarse más a ella que otras.

Sitio Oficial | Cochrane Collaboration
Vía | Mala ciencia de Ben Goldacre

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