Sangre fría, sangre caliente (I)

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Aún recuerdo el día que estrenaron Jurassic Park. Qué gran película.

Y de todas las escenas, recuerdo especialmente aquella donde veían por primera vez a distintas familias de dinosaurios alrededor de un lago, refrescándose y bebiendo.

Uno de los paleontólogos, recuperándose tras la primera impresión, decía mientras observaba a un inmenso braquiosaurio:

“Hay que descartar la teoría de la sangre fría, estábamos equivocados, ¡es una criatura de sangre caliente!”

Lógicamente, yo no presté la menor atención al comentario, ya que estaba entretenido viendo el gigantesco animal que salía en pantalla. Pero al ver la película por cuarta o quinta vez, la pregunta era obligada: ¿Qué es un animal de sangre fría?

Si nos dejáramos llevar por la lógica relación nombre-adjetivo, pensaríamos en animales que tienen una temperatura sanguínea alta o baja. Pero no van por ahí los tiros.

Siempre se ha dicho que un animal de sangre caliente es aquél que mantiene su temperatura corporal relativamente constante por mucho que varíe la temperatura ambiente.

El ser humano está dentro de este grupo, ya que como todos sabemos, tenemos una temperatura cercana a los 37º C. Nuestro organismo trata de mantener siempre esta temperatura porque es la óptima para que trabajen nuestras células, y por tanto para nuestra supervivencia.

SangreFriaCaliente

En cambio, los animales de sangre fría siempre habían sido agrupados como los que varían su temperatura interna en función de las condiciones ambientales, dejando a un lado cualquier control interno.

Dentro de este grupo podríamos encontrar los lagartos. Algunos de estos animales, incapaces de controlar su temperatura interna, necesitan acumular calor durante las horas de sol para mantenerlo en las horas más frías.

SangreFriaFria

El problema aparece, como siempre, por nuestra propia definición.

Definir a todos los animales en dos grandes grupos es simplificar al máximo una gran complejidad de seres vivos, por lo que con el tiempo, se pudo observar que sangre fría y sangre caliente no servían para clasificar a gran cantidad de animales.

Por este motivo, lo que eran dos grupos muy definidos, pasaron a ser límites.

En un extremo, los animales con gran control de su temperatura interna. En el otro, los que son incapaces de realizar cualquier control interno, por lo que son totalmente dependientes del ambiente exterior.

Lo que era “sangre caliente”, pasó a distribuirse en tres grandes grupos:


  • Endotermia.

  • Homeotermia.

  • Taquimetabolismo.

Y lo que se entendía como “sangre fría”, pasó a separarse en lo siguiente:


  • Ectotermia.

  • Poiquilotermia.

  • Bradimetabolismo.

Ahora los límites no son tan sencillos, ¿verdad?

En la siguiente entrada, explicaremos los distintos grupos de regulación de la conocida como sangre caliente.

Mientras tanto, manteneos calentitos.

Más información | The Reptipage (en inglés)
En Genciencia | La temperatura ideal para vivir más años

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