La tela de araña capaz de detener en seco un reactor jumbo

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La tela de las arañas es más resistente, incluso, que la lanzada por Spiderman en las películas. No en vano, un cable no más ancho que un lápiz (unos 6 mm) y 30 km de longitud, hilado con tela de araña, sería capaz de detener de golpe a un avión a reacción como un Boeing 747. Estos cálculos los realizaron Ed Nieuwenhuys y Leo de Cooman, y tienen en cuenta que el reactor volaría a una velocidad de aterrizaje de 260 km/h.

Bueno, esta afirmación podría ser ciertamente cuestionable (hay demasiadas variables que no controlamos… y contruir algo así requeriría, solo para una hebra, 102.000 millones de arañas de jardín), pero no lo es que la seda de araña es 5 veces más resistente que el acero y 30 veces más elástica que el nailon.

Por ejemplo, tal y como señala Joel Levy en 100 analogías científicas:

La dragalina de una araña de jardín europea (Araneus diadematus) puede aguantar un peso de 0,5 gramos sin partirse, mientras que un hilo de acero de un grosor similar se quebraría bajo un peso de tan solo 0,25 gramos.

A la vez es tan ligera que, una hebra suficientemente larga para rodear el planeta Tierra, pesaría lo mismo que una pastilla de jabón. Se compone de proteínas (aporta la fuerza) y agua (la tensión superficial pone la elasticidad).

Las arañas que fabrican las telas más gruesas (0,01 mm) y las telarañas más grandes (2 metros de diámetro) son las arañas de seda de oro del género Nephila. Con todo, las telarañas más grandes con las construidas por las arañas comunitarias. Por ejemplo, las lxeuticus socialis australianas construyen telarañas que alcanzan 1,2 m de ancho y 3,7 m de largo.

¿Por qué no usamos la asombrosa seda de la araña para fabricar paracaídas, chalecos antibalas y tendones artificiales? Porque las arañas son muy difíciles de criar en cautividad (y además suelen comerse entre ellas), de modo que habrá que esperar a la ingeniería genética.

Y es que la seda de araña es tan útil que le sirve a la araña incluso para volar: suben a un lugar alto, inclinan el trasero hacia el cielo, lanzan un hilo largo de seda y dejan que la brisa las lleve. Algunas arañas alcanzan así alturas de 4.000 metros.

Durante una prospección paleontológica en Escucha (Teruel), un grupo de científicos encontró una tela de araña con insectos atrapados en ámbar transparente con una antigüedad de 110 millones de años, perteneciente al Cretácico Inferior.

Los hilos de los gusanos de seda (que se emplean en la industria textil) son diez veces más gruesos que los hilos típicos de una araña de jardín (de 0,003 mm de diámetro), sin embargo son la mitad de resistentes.

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