También hay médicos que tienen sus propias manías a la hora de explorar a un paciente que acaba de llegar a la sala de urgencias.
Lo hay que, lo primero que hacen antes de intervenir al paciente, es comprobar las plantas de los pies: si las plantas de los pies están blancas, normalmente es señal de hemorragia interna y de choque, y el médico sabe que tiene que intervenir enseguida.
Hemos observado una fórmula para estimar el grado de supervivencia de una persona que sufre un traumatismo. Pero también existe otra para cuantificar si una persona ha muerto demasiado pronto o no de manera natural. Dicha estadística se llama YPLL, por sus siglas en inglés, una unidad de medida de los años perdidos de vida potencial.

La posibilidad médica de retardar la muerte constituye un progreso, pero al mismo tiempo genera nuevos interrogantes éticos: ¿hasta dónde debe prolongarse la vida de un enfermo terminal? ¿Qué cuidados se le deben aportar? ¿En qué momento preciso se puede decir que una persona ya está muerta?