Pues ahora resulta que Anders Behring Breivik, el terrorista que ha conmocionado a Noruega con la masacre de la isla de Utoya y la bomba en Oslo, jugaba con ‘World of Warcraft‘ con el objetivo de mantenerse alejado de familiares y amigos, y a ‘Call of Duty‘ para entrenar.
Y si la encarnación del diablo jugaba a videojuegos violentos, ya está, entonces es que la razón de su conducta inmoral son los videojuegos. Pero las cosas no son tan sencillas; si lo fueran, entonces, podríamos colegir que los vegetarianos podrían convertirse enantisemitas porque Hitler era vegetariano (sea la hipótesis cierta o no). O que los pintores podrían ser asesinos porque Caravaggio fue pintor y asesino.
El 90 % de las personas que conozco han jugado o juegan a WoW y a COD. Yo lo he hecho. No conozco a nadie con el historial del noruego. Pero la gente se alarma, necesita motivos, causas, modus operandi, explicaciones. Sobre todo explicaciones. Nuestro cerebro es un adicto patológico a las narraciones. Le gusta explicarse cosas y crear falsas relaciones de causa-efecto a fin de dar sentido a las cosas. Y como no podemos entender a una criatura tan despiadada, nos contamos la historia de que su mente fue abducida por los soldados hechos de píxeles del videojuego.

La risa es un misterio. ¿Para qué sirve? ¿Por qué se produce? ¿Qué ventajas evolutivas tuvo para perpetuarse hasta nuestros días? La risa es algo extraño, poco frecuente en otros mamíferos. Un extraterrestre que nos observara no daría crédito a nuestro gasto aparentemente inútil de energía: un jadeo rápido puntuado por oclusiones glóticas, ja-ja- ja.