La música ejerce un gran poder sobre nuestras emociones. Amplifica las emociones, tal y como lo hace una poesía, un discurso conmovedor o el final trágico de una telenovela. Por ejemplo, las composiciones simples consistentes en sólo cuatro o cinco notas nos sugieren una alegría infantil, un horror exacerbado o una nostalgia sostenida y soportable, depende de qué notas escojamos.
Pero el elemento que realmente exacerba el poder emocional de la música es la voz humana. Las letras de las canciones, un grito, un gemido, un llanto, un lamento, un gruñido, un arrullo, una risa, una queja, un aullido, una aclamación e infinidad de armaduras acústicas y reclamos dirigidos al sistema límbico del cerebro.
Imaginaos, pues, una biblioteca vocal compuesta por las grandes voces del panorama musical de todos los tiempos. Sería algo así como una conservar el estilo literario de un poeta a fin de crear todos los sonetos que nos apetezca con su sello personal. Algo semejante es lo que pretende VOCALOID en el mundo de la música.
