Este mes veraniego es propicio en cenas frente al mar, degustando la fauna que sale del agua, como las ostras. Pero no es de otras comestibles, de las que sirven en cualquier restaurante, de las que os voy a hablar, sino de ostras perleras.
Aunque ambos tipos de ostra son bivalvas, se agarran a las rocas de los mares poco profundos y filtran algas de la corriente, pertenecen a órdenes distintos.
Las ostras perleras viven en aguas tropicales y pueden alcanzar el tamaño de un plato mediano. A pesar del mito muy difundido de que la perla se produce después de que un grano de arena haya quedado atrapado en el interior de la ostra, la perla se desarrolla por la irritación de varios parásitos, incluyendo gusanos, esponjas y mejillones, que perforan la concha.
