Se acercan los grandes sorteos de la lotería y, con ella, algunos blogs de divulgación científica han corrido a demostrarnos con números cuán difícil es la probabilidad de enriquecerse con ella. Tan improbable que, como sugiere algún matemático, la lotería es una especie de impuesto para ignorantes matemáticos.
Dejando a un lado esas cuestiones, me gustaría centrarme en otras actividades humanas cotidianas que también implican grandes números, como escribir una novela o las partidas posibles en el ajedrez.
-El número de seres humanos diferentes posibles es del orden de 10 elevado a 10 elevado a 9. Una cifra realmente difícil de escribir sin que nos bizqueen los ojos.
-El número de sonetos libres diferentes en castellano se escribe con un 1 seguido de 415 ceros.

Nuestro cerebro no está diseñado para imaginar números demasiado grandes, ni tampoco espacios u objetos de dimensiones gigantescas (o liliputienses), porque simplemente nuestros antepasados nunca tuvieron que preocuparse de cosas así. Bastaba con poder contar a los miembros del clan o del clan enemigo, por ejemplo.