
Las relaciones íntimas entre seres humanos modernos y neandertales están bien documentadas. Ocurrieron hace unos 65.000 años, cuando ambos linajes ya habían emigrado a Europa.
Los encuentros dejaron como fruto una huella imborrable que se encuentra en el 2% del genoma de todos los Homo sapiens del planeta, a excepción de los africanos. Incluso dicen que reforzó nuestro sistema inmunológico.
Pero, resulta que ese sexo entre especies pudo haber sido más variado y haber ocurrido antes.
Una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad de Arizona sugiere que, ya antes de salir de África, los humanos anatómicamente modernos pudieron haberse cruzado no solo con los famosos artistas de las pinturas rupestres, sino también con otras formas ancestrales del género Homo, como el Homo erectus o el Homo habilis.

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