Cada vez más el cociente intelectual va perdiendo su carácter monolítico. Cada vez más descubrimos que la inteligencia está formada por componentes que se deben entender como independientes entre sí. Howard Gardner resumió esta investigación en La nueva ciencia de la mente, en 1985.
Allí distinguía entre las siguientes formas de inteligencia: la personal (capacidad para comprender a otras personas); la corporal-cinestésica (capacidad para coordinar los movimientos); lingüística; logicomatemática; espacial (capacidad para componer imágenes virtuales de objetos y manipularlos en la imaginación) y la musical.
Para dividir la inteligencia en estas 6 partes se realizaron complejas experimentaciones, entre las que destaca la investigación de traumatismos cerebrales, que evidenció que, aunque la inteligencia lingüística quedara dañada, la musical permanecía inalterable.
Actualmente, la multiplicidad de inteligencias está sumando nuevos componentes, como la inteligencia emocional defendida brillantemente por Daniel Goleman.

A veces me sorprende la protección que dispendiamos a determinados colectivos y, por el contrario, cómo nos despreocupamos de otros. Por ejemplo, está prohibidísimo decir algo que minusvalore a una mujer o a un grupo étnico.