No es la primera vez que el CERN nos sorprende creando átomos de antimateria. Ya en 1995 se produjeron artificialmente los primeros nueve átomos de antihidrógeno. Pero ahora el experimento ALPHA del CERN ha dado un paso adelante, produciendo y mateneniendo con más tiempo átomos de antimateria, como aparece publicado en un artículo en Nature.
La materia y la antimateria se aniquilian cuando se encuentran, así que producirla siempre ha sido problemático, sobre todo el suficiente tiempo para estudiarla. Los físicos del CERN (el único laboratorio del mundo con una instalación dedicada a antiprotones de baja energía), pues, han escogido el átomo más sencillo, el de hidrógeno (un protón y un electrón) para crear su versión contraria, el antihidrógeno (un antiprotón y un positrón).
En el experimento ALPHA han detenido el movimiento de los átomos de antihidrógeno durante una décima de segundo. Un tiempo muy extenso, en realidad, si lo que pretendemos es estudiar este tipo de materia. De los muchos miles de antiátomos que ha generado el experimento, el último artículo de ALPHA informa de que 38 han sido atrapados lo suficiente como para ser estudiados.

El acelerador de partículas más grande del mundo nos ha vuelto a sorprender consiguiendo unas colisiones con temperaturas de hasta 10.000 millones Cº, que han sido definidas por los investigadores como minibig bangs.
Tal vez con un exceso de optimismo, los físicos que trabajan en el Gran Colisionador de Hadrones esperan que, a lo largo del próximo año, aparezcan las primeras pruebas de la existencia de universos paralelos y dimensiones adicionales.
Las bobinas superconductoras de niobio y titanio deberían producir un campo magnético unas 200.000 veces mayor que el de la Tierra. La alimentación aporta 12.000 amperios de corriente continua a los imanes, y un flujo constante de helio líquido mantiene el artefacto a 271,25 grados bajo cero.
El ejemplo más megalómano de construcción de aceleradores de partículas empezó a concebirse en Estados Unidos, en 1991, en los alrededores de Waxahachie (Texas). Se llamaba SSC (Superconducting Supercollider).
Cuando estamos tratando con objetos tan diminutos y evanescentes como son las partículas que constituyen un átomo, de nada sirven ni los ojos ni el microscopio, ni siquiera el microscopio electrónico de barrido más potente del mundo.
El pasado día 30 de marzo fue un día muy especial para la física. Por primera vez se simulaban unas condiciones similares a las del Big Bang, el gran estallido que dio origen al universo; aunque se hizo en uno espacio microscópico.
A rebufo del interés que muchos lectores han manifestado en los comentarios de la