Las praderas abundaban en la cuna de la humanidad, al Este de África, mucho más de lo que se pensaba. Un nuevo estudio refuerza la idea de que el aumento de este tipo de paisaje está relacionado con la evolución humana.
De acuerdo con la llamada “hipótesis de la Sabana“, el cambio gradual de los densos pastizales ayudó a impulsar el bipedismo, el aumento de tamaño del cerebro y otros rasgos específicamente humanos.
Enunciada por primera vez en la década de 1920, esta hipótesis sugiere que nuestros antepasados más antiguos aprendieron a caminar sobre dos pies, en parte, al erguirse por encima de la hierba en busca de presas.
No conformándose con arrancar la fruta de los árboles, se convirtieron en cazadores astutos, desplazándose largas distancias para poder sobrevivir.
Esta idea fue debatida durante varias décadas, sin embargo, algunos científicos creen que fueron otras las razones que condujeron al ser humano asumir una postura firme.

