Que tu aliento huela demasiado bien puede ser peor que si huele mal

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La halitosis es un problema que padecen muchos millones de personas, y a nadie le gusta. En el Talmud, la recopilación de las antiguas leyes hebreas, por ejemplo, el mal aliento estaba considerado un trastorno grave, hasta el punto de que las personas con halitosis tenían prohibido el ejecutar ritos sagrados. El mal aliento, según una norma jurídica que aún subsiste en Israel, puede ser causa de divorcio.

Pero tener un aliento demasiado bueno también puede ser un problema. Incluso peor.

Naturalmente, hablamos de un aliento que no ha sido modificado después de mascar un chicle o de comer algo muy picante. Si alguien nos dice que tenemos el aliento demasiado dulce y no hemos comido nada recientemente, puede que entonces estemos sufrimiendo un grave problema médico.

El aliento dulce o con olor a fruta, o un aliento con olor a algún producto químico dulzón o a acetona (como el quitaesmalte), puede ser, tal y como explica Joan Liebermann en Escucha tu cuerpo:

Una serie advertencia de que tienes diabetes y de que tu nivel de azúcar en la sangre está peligrosamente fuera de control. Médicamente conocida como acidosis diabética o quetoacidosis diabética, se trata de una emergencia médica. Si no se regula rápidamente tu nivel de azúcar, puedes entrar en coma y morir.

Como en estas ocasiones el aliento puede tener cierta similitud con el alcohol, y un bajo nivel de azúcar en sangre puede hacer que un diabético se tambalee, puede pensarse que el individuo está borracho y no recibir la atención médica inmediata que necesita.

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