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¿Es saludable comerse los cacahuetes gratuitos de los bares?

¿Es saludable comerse los cacahuetes gratuitos de los bares?
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En algunos bares es común que, al pedir una bebida, se te sirva un platito con algún aperitivo, por ejemplo un cuenco de cacahuetes. Algunos, frente a tamaño ofrecimiento, se muestran remisos, quizá porque son alérgicos. Otros directamente consideran que esos cacahuetes están sucios. Pero ¿hay motivo para la alarma? ¿Es verdad ese mito que corre por ahí de que existe una investigación sobre cacahuetes de bar en la que se hallaron trazas de orina de 27 personas distintas? (hasta Johnny Deep refirió el caso durante una entrevista en julio de 2005, en el The Tonight Show, de Jay Leno).

Bien, tengo para vosotros dos noticias. Una buena y otra mala. La buena es que ese experimento que refiere Johnny Deep no existe. Ahora la mala: existe uno similar.

El experimento que existe de verdad se llevó a cabo en 2003 por el Evening Standard de Londres, a partir de seis bares de la ciudad, de los que recogió muestras de aperitivos gratuitos. Cuatro de los seis contenía enterobacterias, que también se encuentran en las heces.

Supongo que ahora estáis poniendo esa cara típica de los que sufren acidez estomacal, o de los que han olido a excrementos. Eccs. Pero ¿hay para tanto? Pues depende de vuestro grado de repelús. Sin embargo, voy a daros otros datos para que pongáis el caso de los cacahuetes en su justa perspectiva… y también para que volváis hacer esa cara que tanto me gusta. Y, de paso, descubriremos lo mal que se nos da a veces saber cuándo una cosa es más asquerosa que otra.

Por ejemplo, si pasáis un dedo por la taza de un váter y luego lo chupáis, probablemente estéis haciendo algo mucho menos repugnante que si, lo mismo, lo hicierais con el teclado del ordenador. De hecho, he visto con frecuencia a gente picando cacahuetes a la vez que teclea en el ordenador. Y es que en los teclados, ratones y teléfonos se concentran cantidades más elevadas de microorganismos que en la taza del váter, que continuamente se está limpiando.

Tal y como señala Charles P. Gerba, de la Universidad de Arizona, uno de los mayores expertos en gérmenes del mundo que se dedicó a calcular el contenido bacteriano de diferentes habitaciones en diversas casas… el lugar más limpio de todos es el asiento del inodoro. La zona más sucia es el fregadero de la cocina, seguido muy de cerca por las superficies de la cocina. Pero el objeto más sucio es el trapo de la cocina.

También, una de las cosas más repugnantes son nuestras propias manos, especialmente los dedos. Una gran parte de la gente, por ejemplo, no se lava las manos después de usar un baño público. En el año 2000, por ejemplo, la Sociedad Norteamericana de Microbiología preguntó a mil personas si se lavaban las manos después de usar un aseo público y el 95 % respondió afirmativamente; sin embargo, al colocar cámaras ocultas en los baños se descubrió que el porcentaje no superaba el 58 %.

Por eso, quizá deberíais tenerle más miedo a los cubitos de hielo que a los cacahuetes. En diversos estudios oficiales se señala que el 20 % de los cubitos de hielo de hoteles y bares de Cardif y en restaurantes de comida rápida de Chicago están contaminados de “materia fecal”. La razón: que el personal no se lavaba las manos.

En enero de 2010, un estudio de la Universidad de Hollins de Roanoke (Virginia), concluyó que casi la mitad de las bebidas de 90 surtidores de refresco de la zona había dado positivo en bacterias coliformes, lo que indica una posible contaminación fecal.

En conclusión, estamos rodeados. Si nos ponemos tiquismiquis lo podemos pasar francamente mal. Eso sí, deberíamos lavarnos más a menudo las manos.

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