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Si tu vecino fuera un neandertal no te darías cuenta

Si tu vecino fuera un neandertal no te darías cuenta
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A veces el vecino de arriba parece un neandertal, sobre todo cuando se disputa algún partido de fútbol trascendental para el devenir de la especie humana y asoma su vuvuzela por la ventana, deleitándonos a todos con su capacidad pulmonar. Sin embargo, emplear el término “neandertal” como sinónimo de “retrasado” o “feo” no es del todo justo, si nos atenemos a las pruebas científicas.

De hecho, si el vecino de arriba fuera realmente un neandertal, podría ir por la calle tranquilamente y nadie se daría cuenta de su condición.

Y es que el Homo neanderthalensis, como nosotros, poseía ya el hueso hiodes, fundamental para el habla, porque mantiene la base de la lengua en su sitio. Y análisis genéticos recientes han demostrado que también tenían el mismo “gen del lenguaje” que nosotros, el FOXP2. Y las últimas reconstrucciones de neandertales los presentan muy parecidos a los seres humanos actuales.

La idea contraria procede de una mala interpretación del primer esqueleto de neandertal que se reconstruyó, tal y como explica John Lloyd en El pequeño gran libro de la ignorancia:

Pierre Marcellin Boule (1861-1942), un paleontólogo francés, reconstruyó en 1911 un espécimen con una columna vertebral desviada, joroba, rodillas dobladas y una cabeza y una cadera adelantadas respecto al resto del cuerpo. En 1957, se volvió a estudiar el esqueleto, y el nuevo análisis reveló que su propietario había padecido una osteoartritis severa que lo había deformado muchísimo. No solo no representaba al neandertal promedio, sino que Boule había dejado que sus prejuicios influyeran sobre su trabajo y, por ejemplo, reconstruyó el esqueleto con un pulgar oponible en los pies, como los simios, cuando los huesos no proporcionaban indicio alguno que llevara a esa conclusión.

El ser humano y el neandertal se separaron en especies diferentes hace entre 440.000 y 270.000 años. Se extinguieron hace 30.000 años (el último asentamiento neandertal conocido estaba en Gibraltar). Pero se ignora la causa de su extinción.

Sin embargo, la información más sorprendente que se ha obtenido del genoma de los neandertales es que se mezclaron con nosotros. Por lo tanto, a no ser que usted sea un negro africano puro, entre un 1 y un 4 por ciento de usted es neandertal.

El término hombre de Neandertal fue creado en 1863 por el geólogo William King. Neandertal hoy se escribe de dos maneras: la ortografía de la palabra alemana Thal, que significa ‘valle’, fue cambiada a Tal a principios del siglo XX. El comienzo de la historia del hombre de Neandertal es también el inicio de la paleoantropología. En agosto de 1856 fue descubierto el espécimen que luego sería conocido como Neandertal 1. El lugar fue la cueva Feldhofer en una zona encañonada del valle del río Düssel, cerca de Düsseldorf, Alemania, que se llama valle de Neander (en alemán Neandertal), tomado del compositor y teólogo Joachim Neander.

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