Todo el que haya ido alguna vez a la playa se habrá sentido tentado por estas piedras preciosas. Las botellas de vidrio, por ejemplo, son las que generan una clase de tesoros que, lamentablemente, están desapareciendo.
Cuando de pequeño buceaba en el mar, era aficionado a rebuscar en el fondo marino para recolectar conchas o piedras especialmente raras, como si fuera Lee Marvin en La leyenda de la ciudad sin nombre, quien buscaba pepitas de oro de forma tradicional con una entereza a prueba de bombas. Pero sin duda, el objeto más preciado que podía encontrar en la playa eran las esmeraldas.
Unas gemas verdes, traslúcidas, que parecían proceder del cofre de algún pirata. Cuando se secaban, estas gemas perdían su luz, pero al mojarse de nuevo, como las piedras Shankara de Indiana Jones, entonces se volvían traslúcidas y mágicas.
Tan especiales eran estas piedras que constituían la mercancía favorita para comerciar en los tenderetes que de niño poníamos en el paseo marítimo. Sobre una caja de frutas vacía o sobre una silla, situábamos una toalla que exponía toda clase de objetos que habían sido confeccionados con materia prima de la zona: collares de conchas, por ejemplo. O incluso uno podía exponer juguetes de segunda mano o hasta refrescos caseros hechos con polvos Tang, que servíamos en jarra. Pero el tesoro que se vendía por si solo, sin necesidad de adornarlo de ninguna forma, consistía en estas esmeraldas de diferentes tamaños y formas, que los paseantes (otros niños, mayormente) adquirían a precios que oscilaban entre las 5 y las 50 pesetas, según el calibre de la pieza.
Estas piedras se están agotando debido al éxito del reciclaje y a la extensión del uso del plástico en la industria, pues las esmeraldas no dejan de ser fragmentos de vidrio de una botella rota de color verde que, a causa de la erosión del mar, la arena y la sal, ofrecen un pulimento y unos cantos rodados propios de las piedras preciosas.
Tal y como explica National Geographic, los buscadores de cristales marinos tienen una especie de código de conducta, según el cual si encuentras un trozo de vidrio que todavía presenta aristas debes volver a dejarlo donde estaba para que el mar acabe su trabajo. Algo así como sucede (o debería suceder) con los pescadores cuando se topan con un pez pequeño: pezqueñines, no, gracias, tal y como rezaba aquel anuncio de la televisión.
Y es que Richard LaMotte, autor del libro Pure Sea Glass y poseedor de una colección de más 3.000 piezas, asegura que el mar tarda alrededor de diez años en pulir y redondear las aristas de un cristal vidrio y entre 20 y 30 años en dejarlo completamente liso.
Aunque no es extraño que algunos de estos tesoros sean fragmentos de, por ejemplo, botellas de cerveza fabricadas a finales del siglo XIX: en ellos todavía pueden leerse inscripciones sobre la marca o el contenido. “En muchas playas ya no volverán a encontrarse“, explica Mary Beth Beuke, presidenta de la North American Sea Glass Association, quien asegura que los vidrios que aún quedan en algunas costas están tan erosionados y son tan pequeños que ya no vale la pena recogerlos. “Hemos llegado al final del escaparate del vidrio marino“. La basura que lanzamos indiscriminadamente al mar y que el mar nos la devuelve en forma de pequeños tesoros con los que luego comerciar cada vez es más escasa.
Aunque sólo he mencionado las esmeraldas. También es frecuente encontrar otro tipo de piedras preciosas surgidas de botellas de vidrio de otros colores. Las de color blanco, que alguna vez fueron transparentes, son las más abundantes. Y las rojas (rubíes) y anaranjadas, las más raras. Los orígenes de estas gemas preciosas pueden ser tan diversos como botellas, canicas, lámparas, vidrio común, faros de un coche y demás.
Bisutería natural que serviría perfectamente para una empresa de marroquinería. Las alternativas del océano al cristal Swarovski. A mi juicio, piedras preciosas mucho más valiosas que las que todo el mundo adquiere en las joyerías. Y yo las coleccionaba con un esmero similar con el que Oscar Wilde describe en El retrato de Dorian Grey el trasiego de piedras convencionales:
Muchas veces pasaba los días clasificando y volviendo a clasificar en sus estuches las diferentes piedras que había coleccionado, tales como el crisoberilo verde olivo que se vuelve rojo a la luz de una lámpara, la comofona con sus líneas plateadas, el peridoto color pistacho, los topacios rosados y amarillentos, los rubíes de color escarlata con sus trémulas estrellas de cuatro puntas, las piedras de canela de un color rojo llameante, las espinelas naranjas y violetas y las amatistas con sus capas alternadas de rubí y zafiro.
Sitio Ofiicial | Pure Sea Glass
Comentarios
Con este artículo estáis confundiendo a la gente (conmigo lo habéis conseguido). Corriendo he ido a buscar información sobre la esmeralda y el rubí y efectivamente no, no son cristales de botella pulidos por el mar... son piedras formadas por unos minerales en concreto de las cuales existen yacimientos...
Esmeraldas para niños señor Calero. Bueno eso es lo que entiendo, según el texto.
La esmeralda Be3Al2(SiO3)6. Su nombre, posiblemente persa, significa piedra verde. Hace 3500 años se explotaba en el antiguo Egipto. Tiene una dureza que se acerca a 8 en la escala de Mohs (el diamante, el mineral que conocemos más duro, tiene una dureza de 10). El mayor productor de esmeraldas en el mundo es… ya se imaginaran donde, desde que yo esté hablando de este mineral. La esmeralda Trapiche se da en ese mismo país, y tiene forma de estrella. Una de las más famosas, del mismo país, es la Guachala, pesa ¡858 quilates! Pero esto nada es, con lo que recientemente se ha mostrado: esmeraldas de una pureza casi perfecta de ¡2000 quilates! Y el último record: ¡11000 quilates! LA BODA DE LA INFANTA ELENA DE ESPAÑA fue una excelente vitrina para las esmeraldas de este país. Pero las zonas esmeralderas de este país, son haga de cuenta el viejo oeste, pero sin heroísmos (esos son los primeros que matan) y con mineros y campesinos más ordinarios, groseros y explotados. Es la ley del más fuerte o, citando a Jack London en “La llamada de lo salvaje”: La ley del colmillo en su efecto más terrible. Estas zonas sufren extrañamente de hiperinflación, afortunadamente solo en ellas. Y los dueños están asociados con grupos paramilitares o guerrilleros, que se enfrentan para quitarse territorios. Es también como el feudalismo de la Edad Media. Y no hablo más, no porque algunos comentaristas se enojen (¿Qué podrían hacerme esos payasos? ¿Votos negativos o decirme groserías? ¡Ja ja ja! Que lo hagan. Si le temo es a los patanes poderosos de esas zonas que les hablo. Ellos matan simplemente porque alguien les cae mal. Muchos periodistas han caído por esos simples informes o denuncias).
PD: Ningún voto negativo le he dado señor Calero.
-- editado por última vez a las 14:37
AAAAAAAAAAAHHHH Nostalgia!! Al principio también pensaba que eran piedras preciosas y las guardaba con recelo. Pero más adelante, empecé a desarrollar algo llamado lógica y al ver como un señor arrojaba en el rompeolas una botella que se rompía, todo mi ensueño se fue con esa botella. Me dije: Vaya! Eran botellas erosionadas! Qué decepción.
Veo que para algunos siguen siendo tesoros :)
Buen post, Sergio.
La playa pedregosa y "sucia"que hay detrás del puerto de Laredo, a la que se accedía a través de un túnel, era especialmente rica en estas gemas. También encontré una muela pulida de 4x2 cm que podía ser de vaca o burro y que aún conservo (42 años después :)
Cuando chico recolectaba esas piedras. Eran técnicamente un tesoro. Solo que aquí en Chile, el tsunami hizo que el mar se llevase mucho vidrio, así que dentro de unos años apareceran en masa estas piedras. Cuando suceda, será una mezcla de sentimiento: alegria por encontrar algo que me trae muy buenos recuerdos de mi niñez, pero tristesa por revivir ese día que quisiera olvidar...
Saludos
Yo le regale a mi abuela una piedra de estas, se la llevo a mi tio que es joyero y le hizo un collar con oro de la más bonito. Aun lo lleva puesto :) De esto ya debe hacer más de 15 años. Saludos!
Me hubiera gustado haber tenido oportunidad de buscar estos pequeños tesoros...
Seguramente lo hubiera disfrutado
u.u !
Recuerdo mi infancia en las playas del Atlántico y el disfrute de encontrar estos pequeños pedacitos de cristal.
Tienes razón Sergio, eran tesoros.
A riesgo de ser crucificado por mi mal arte a la hora de contar chistes (también en la vida real), el post me ha recordado a aquél que dice:
A mí siempre me ha gustado buscar piedrecitas en la playa. Cuanto más redondeadas, más me llaman la atención.
-- editado por última vez a las 23:34
Pués ya me perdonaréis pero tras pisar un culo de botella "todavía por erosionar" y pasarme medio verano con seis puntos en el pie y casi dejarme un dedo las "piedras preciosas" dejaron de interesarme a la tierna edad de ocho años.
(modo romántico on) A mi también me encantan esas gemas erosionadas, mejor si están mojadas, de hecho tengo en casa un bote de cristal con una colección de cantos rodados y otros tesoros playeros y fluviales y una de las estrellas de mi colección es un fragmento pulido de una botella de Coca-Cola justo donde se lee la marca.
(modo romántico off) Dicho ésto, estoy de acuerdo con nequitia que en el tiempo que tardan en pulirse esos fragmentos de botellas tienen tiempo suficiente para causar más de una desgracia y no sobraba haber reconocido ese lado oscuro de tal bello recuerdo de la infancia.
Además, por mucho que se recicle, hay cerdos de sobra para que los mares sigan llenitos de basura de todo tipo. Sin ir más lejos, ayer buceando entre las rocas de una playa cercana a Palma, recogí una botella de litrona enterita, con tapón y todo (además de otra de plástico y una vieja lata). Y su destino fue el contenedor, por supuesto.
-- editado por última vez a las 12:34
"...presidenta de la North American Sea Glass Association" Definitivamente, hay gente con mucho tiempo libre.
Esta afición es más estúpida que la que tu defines como "Ver a 22 tiós en calzoncillos corriendo detrás de una pelota" y los orangutanes a los que nos gusta verlo...
Pues me parece una buena notícia el que estén desapariciendo.
poseo un meteorito de 100 grs. y deseo venderlo al mejor postor
Creo que el meteorito te posee a tí mientras no lo vendas :)
Tiene algun Valor esas piedras ??
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect