La realidad es más real de lo que parece (I)

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Pues sí, la realidad es más real de lo que parece. Este juego de palabras me sirve para ilustrar que nos rodean muchas más cosas interesantes de las que podemos imaginar. Que la realidad incluso puede ser más interesante y extraña que la más desbocada de las fantasías. Que el mundo sensible emite en Alta Definición y nosotros todavía andamos con una televisión antigua en blanco y negro.

De buenas a primeras se me ocurre la simplificación que la gente habitualmente hace de los estados posibles de la materia. Preguntad por la calle y os dirán tres: sólido, líquido o gaseoso. Esto me recuerda a los libros malos de esoterismo que hablan de estar en comunión con las 4 elementos del mundo: agua, fuego, tierra y aire.

En realidad, existen muchos más estados de la materia, y la lista aumenta día a día.

Ahí van los que de momento estás censados:

sólido, sólido amorfo, líquido, gaseoso, plasma, superfluido, supersólido, materia degenerada, neutronio, materia fuertemente simétrica, materia débilmente simétrica, plasma de quarks gluones, condensado fermiónico, condensado de Bose-Einstein y materia extraña o de quarks.

Realmente suena a ciencia ficción, pero es la realidad, que siempre es más real de lo que parece.

Uno de los estados más curiosos de la materia es el condensado de Bose-Einstein o BEC, que se produce cuando un elemento se enfría a una temperatura extremadamente baja. Generalmente a una pequeña fracción de grado por encima del cero absoluto, la temperatura más baja posible, en la que todo deja de moverse: 273 grados bajo cero.

Cuando la materia se encuentra en esta temperatura se producen fenómenos muy peculiares, casi mágicos. Por ejemplo, si se pone un BEC en un vaso de la laboratorio, trepará por las paredes del vaso y saldrá de éste. Aparentemente se trata de un intento vano de reducir su propia energía (que ya se encuentra en el nivel más bajo posible).

Einstein predijo la existencia del condensado de Bose-Einstein en 1925, después de leer el trabajo de Satyendra Nath Bose. No obstante, en Estados Unidos no se creó hasta 1995. El trabajo fue premiado con el Nobel en 2001. El manuscrito de Einstein se redescubrió en 2005.

Para captar una realidad tan real, precisamos de sentidos lo suficientemente afinados. El ser humano no posee unos sentidos demasiado buenos en comparación con otros animales, sin embargo tenemos más sentidos de los que la gente común cree.

En el próximo artículo explicaremos cuáles son, además de los cinco que todos os imagináis.

Más información | Visionlearning / Tendencias científicas

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