Imaginad la hipotética situación: estáis surcando el espacio exterior a bordo de nueva nave y, de repente, la puerta presurizada se avería y queda abierta. O imaginad que estáis flotando en órbita a la Tierra con vuestro traje espacial y se os olvida ajustaros la escafandra.
Todos hemos visto en las películas las diversas maneras en las que podríais morir en el vacío del espacio. Pero la mayoría de esas formas son erróneas.
Lo que probablemente os mataría antes si quedarais expuestos al vacío del espacio exterior sería un fallo cardíaco, la primera causa de muerte en los países del Primer Mundo.

Pues sí, la realidad es más real de lo que parece. Este juego de palabras me sirve para ilustrar que nos rodean muchas más cosas interesantes de las que podemos imaginar. Que la realidad incluso puede ser más interesante y extraña que la más desbocada de las fantasías. Que el mundo sensible emite en Alta Definición y nosotros todavía andamos con una televisión antigua en blanco y negro.