Ya se había constatado que, en lugares más elevados, el tiempo transcurría más deprisa, como se desprende de la Teoría de la Relatividad de Einstein. Lo que ha sorprendido a lo físicos es que este efecto también se produce en alturas mínimas: 33 centímetro o un par de peldaños, y ya envejecerás más rápido.
Naturalmente, la medición de los físicos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), la diferencia temporal pasa desapercibida para nuestros sentidos, pues sólo suma aproximadamente 90.000 millonésimas de segundo durante una vida de 79 años. Un tiempo insuficiente para tener más arrugas que el vecino de abajo. Sin embargo, estas diferencias liliputienses proporcionarán aplicaciones prácticas en la geofísica y otros campos.
Esto se debe a que los cuerpos están sometidos a fuerzas gravitacionales desiguales a causa de sus diferentes altitudes por encima de la superficie de la Tierra: el reloj más elevado (que ha experimentado una pequeña fuerza gravitacional) funciona más rápido.

Todos hemos oído hablar de la teoría de la relatividad de Albert Einstein, pero lo cierto es que nunca antes habíamos podido leer las 46 páginas originales en alemán, escritas en Berlín, en las que el físico formuló en 1915 su célebre tesis.