Gaspar Wistar era el anatomista más destacado de EEUU, y, sin embargo, desperdició la oportunidad de descubrir los dinosaurios medio siglo antes que ningún otro. En su honor, obtuvo una inmortalidad segura e inesperada cuando un botánico llamado Thomas Nuttall puso su nombre a una bonita planta trepadora. Algunos botánicos puristas aún siguen insistiendo en llamarle wistaria.
Y es que Thomas Nutall (1786-1859) fue un pionero de la botánica cuyo campo primordial de investigación era la flora de regiones remotas del noroeste de América. Se nombraron varias especies de plantas y pájaros en su reconocimiento, como el carpintero de Nuttall, Picoides nuttallii, nombrado por su amigo William Gambel, y la Pica nuttalli y el Phalaenoptilus nuttallii nombrados por John James Audubon. También es conmemorado en el roble de Nuttall, Quercus texana y el catclaw zarza Mimosa nuttallii.
Sin embargo, como explorador, su trabajo se caracterizaba por el hecho de que prácticamente siempre se extraviaba, como un niño pequeño con un nulo sentido de la orientación..

En 1995 Peter Funch y Reinhardt Møbjerg Kristensen, de la Universidad de Copenhague, descubrieron un animal tan diferente de cualquier otro que tuvieron que crear un nuevo filo sólo para él, una categoría taxonómica llamada Cycliophora.
E. O. Wilson, gran experto en hormigas y creador del término “biodiversidad”, es también el impulsor del gran proyecto Enciclopedia de la Vida. Algo así como el Libro Gordo de Petete de los biólogos. El mayor compendio de conocimiento sobre la vida jamás realizado.