La sal contiene varios componentes procedentes del efecto de disolución provocado por la lluvia al caer sobre las rocas, a través de los ríos. Por supuesto, los que tienen más probabilidades de llegar al mar son los más solubles al agua, que son el cloro y el sodio, los componentes básicos de la sal común. Y que representan el 90 % de todos los componentes disueltos en el mar.
El mar contiene 37 gramos de sal en cada litro. Es decir, casi 40 bolsas de kilo, como las se compran el supermercado para cocinar, en cada metro cúbico. Si toda esta concentración se extrajera de los océanos se generaría una capa de sal de unos 45 metros de espesor.
Sin embargo, aunque parece mucho, los cálculos de los índices de escorrentía indican que, a estas alturas, el mar ya debería estar saturado completamente de sal. Y tan muerto como el mar Muerto. ¿Por qué esto no ha ocurrido? ¿Por qué la salinidad del mar permanece estable desde hace más de 200 millones de años?

Ya hace 5.000 años, en China, se empleaban gotas destinadas al cuidado de los ojos, un preparado hecho con un extracto de la planta mahuang.