No hace falta recurrir a películas que empiezan con la frase sobreimpresionada “Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana“, sin salir de nuestro sistema solar, es más, sin salir de nuestro propio mundo, podemos sentirnos más solos que Robert Neville en Soy leyenda de Richard Matheson. Tal y como se debió sentir Neil Armstrong en cuando puso el primer pie en la Luna, mientras en el horizonte quedaba suspendido el punto azul pálido de su mundo de origen.
Actualmente, aunque da la sensación de que el ser humano ya ha pisado todos los rincones de la Tierra (sensación que se agudiza cuando viajamos a algún país remoto para encontrarnos las mismas aglomeraciones de nuestra ciudad para tirar fotos a algún templo milenario), lo cierto es que se ha calculado que todavía el 10 % del planeta es casi inaccesible para la civilización.
El archipiélago de Tristán da Cunha es el conjunto de islas habitadas más remoto de la Tierra y más distante de la tiera firme. Está compuesto por cuatro islotes y allí sólo habitan 300 personas, 300 hombres y mujeres que sólo tienen 7 apellidos y se agrupan alrededor de 80 familias. Se halla a 2.430 kilómetros al sur de la isla de Santa Helena, donde murió Napoleón.

