A pesar de que el truco de caminar con los pies desnudos sobre un manto de brasas ardientes es más viejo que la tos, sigue maravillando al respetable del ancho mundo.
Aunque el carbón ardiente alcanza una temperatura de superficie próxima a los 500 ºC, la conductividad térmica del carbón es muy baja, lo que evita que se transfiera demasiada temperatura a los pies.
Así que basta con caminar con decisión para no quemarse. Sin embargo, hay un límite: el lecho de brasas no puede tener una extensión mayor de cinco metros.


