Sobre todo en el mundo de la publicidad, que algo se nos presente como una ventaja, sea cual sea, basta para convencernos de su compra.
La versión clásica de esto es la empleada para anunciar artículos alimenticios como “sólo el 5 % de materia grasa“ o similares. A primera vista, todos asumimos que este producto, per se, es más sano, o que nos facilitará controlar la línea. No obstante, muchos pasteles bajos en grasas, por ejemplo, están cargados de azúcar, y una porción puede contener tantas calorías como otras alternativas normales en grasas.
Es decir, lo que nos venden como una ventaja puede no serlo, a la luz de un análisis exhaustivo de ventajas-inconvenientes.

A raíz de un estudio polémico del filósofo estadounidense Adan Shiver, que propone la modificación genética de los animales de granja para evitar que sientan dolor, desde Genciencia os planteamos la siguiente disyuntiva: