La ficción siempre ha sido una fuente de inspiración para los científicos. Los ejemplos del cine son muy diversos, aunque el más simpático, sin duda, es el de las zapatillas deportivas Nike que calza Marty McFly en la segunda entrega de Regreso al Futuro: zapatillas que se abrochan solas mediante robocordones. Nike espera comercializar unas similares para el 2015, coincidiendo con el 26 aniversario de la película.
Las novelas de ciencia ficción también han sido fuente de inspiración, sobre todo de la ciencia ficción hard, como la que escribió Arthur C. Clarke. De hecho, en más de una ocasión se ha requerido la imaginación de los escritores de ciencia ficción para encontrar soluciones tecnológicas. Creo recordar, por ejemplo, que el ascensor orbital fue primero un invento ficcional antes que un proyecto con visos de ser real.
La inspiración de para escribir artículos médicos también puede darse por medio del imaginario de una saga como Harry Potter. Por ejemplo, una sencilla búsqueda a través de MedLine, de la Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU, nos revela que la influencia del pequeño mago.

El próximo libro de Harry Potter, el séptimo y último de la colección, se imprimirá en papel procedente de explotaciones madereras certificadas por Rainforest Alliance.