Las moscas son muy importantes para entender cómo es y cómo funciona el ser humano. No las moscas grandes comunes, sino unas diminutas, las conocidas moscas Drosophila melanogaster, las moscas del vinagre, que son baratas, no ocupan mucho sitio y se pueden guardar el frascos. Y además se alimentan de plátanos.
Este fue el motivo de que se comenzara a experimentar con ellas en la Universidad de Columbia, Nueva York, por parte de uno de sus estudiantes: Seymour Benzer.
Benzer pretendió demostrar que en la mosca del vinagre existía un gen que la obligaba a determinado comportamiento en relación con la luz ambiental. Su profesor, el biólogo Thomas Hunt Morgan, que en 1910 descubrió la primera mosca de la fruta mutante, ya había observado que la mayoría de estas moscas tienen los ojos rojos, pero encontró una con los ojos blancos y consiguió determinar dónde se hallaba la mutación que había producido esa anomalía.
