
¿Cuántas mujeres estarían dispuestas a prescindir de su fertilidad y su menstruación, incluso de poseer unos genitales normales, a cambio de una belleza despampanante, unos pechos prodigiosos, una pubertad sin acné y una vida sin alopecia y sin dolorosas depilaciones corporales? El canje lo hace posible una rara mutación genética.
El síndrome de insensibilidad al andrógeno consiste, básicamente, en heredar en el cromosoma X una versión mutada no activa del gen receptor de andrógenos. La consecuencia principal de esta mutación es que el cuerpo no responde a los andrógenos que liberan los testículos, provocando así que el pene y el escroto no se puedan formar correctamente.
Cuando esto sucede, el feto acostumbra a nacer con el sexo femenino. En apariencia parece una niña y crece como una mujer, tiene caderas, pechos y aspecto femenino en general. Pero sus genitales nos indican otra cosa ligeramente distinta. Se pueden formar labios mayores pero no menores; la piel de los pliegues vaginales, en vez de color malva, pueden presentar una coloración pálida. El cuerpo tampoco pasa por el proceso de la menstruación.
