feed

Bell Curve

La historia de la desigualdad entre seres humanos según su inteligencia

17 comentarios

A veces me sorprende la protección que dispendiamos a determinados colectivos y, por el contrario, cómo nos despreocupamos de otros. Por ejemplo, está prohibidísimo decir algo que minusvalore a una mujer o a un grupo étnico.

Pero nadie se escandaliza si se discrimina a un calvo, o al que sostiene una opinión distinta a la corriente mayoritaria y buenrollista.

Me explico: un empresario será socialmente estigmatizado si se niega a contratar a una mujer porque, a su juicio, le resulta menos rentable. Pero nadie defenderá ni impulsará cuotas de contratación para calvos, gordos o cualquier otro rasgo que el empresario considere poco rentable (si es calvo, no da buena imagen, si es gordo, será un vago, etc.).

Si alguien “cree” que eres tonto y no cuenta contigo, puede ser más o menos censurado. Si “cree” que eres tonto porque eres inmigrante, mujer o beato (o ateo, que no enfade nadie: el presidente de EEUU nunca podría declararse ateo) entonces a todas luces es censurable. No importa las razones que arguyas para declarar tonto a uno, aunque sean completos juicios sesgados. Pero si la razón es ser lo anteriormente dicho, entonces es censurable sin discusión.

Leer más

Anunciate aquí
Anunciate aquí
Anunciate aquí

WSL Weblogs SL