A finales de marzo recogíamos la noticia de la desaparición, sin causa aparente, de miles de abejas en EEUU, un fenómeno que se ha repetido en todo el mundo.
El llamado “síndrome del despoblamiento de las abejas” se ha intentado explicar de muchas maneras: un virus, un pesticida, un hongo…
Incluso han tenido cierto éxito mediático algunas explicaciones sin base científica como, por ejemplo, la influencia de las antenas de telefonía o de las líneas de alta tensión.
La causa del problema ha sido finalmente identificada por investigadores españoles en Guadalajara, donde el Centro Regional Apícola de Marchamalo, que depende de la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha, se ha convertido en el laboratorio de referencia para todo el mundo.

En EEUU han desaparecido, sin motivo aparente, millones de abejas. El problema es tan grave que va a debatirse en el Congreso. Tras las últimas navidades, apicultores del Estado de Florida denunciaron las primeras desapariciones. Desde entonces, el fenómeno que se ha bautizado como “Problema del Colapso de las Colonias”, está afectando a una cuarta parte de los enjambres del país, en 30 estados.