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Devuelven la vida a una planta de la "Edad de Hielo"

Devuelven la vida a una planta de la "Edad de Hielo"
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Un grupo de científicos rusos ha dado vida a una planta de la Edad de Hielo a partir de unas semillas conservadas a -7º C a 38 metros de profundidad bajo el permafrost, una capa de hielo propia de regiones como Alaska y Siberia.

El avance significa que algunas formas de vida tempranas, desaparecidas de la superficie de la Tierra hace tiempo, podrían encontrarse entre residuos congelados.

También sugiere que se la vida latente que se pueda encontrar en Marte, o en planetas helados, pueda ser devuelta a la vida.

Las semillas fueron encontradas en madrigueras de ardillas del Ártico en la tundra siberiana, cerca de la actual Kolyma (Rusia), datando de la Edad de Hielo, cuando compartíamos la Tierra con mamuts y neandertales.

Gracias a los poderosos microscopios usados pudieron comprobar que se trataba de los frutos de Silene stenophylla, una pequeña planta herbácea de flores blancas que sigue creciendo hoy en día en la misma región.

La única diferencia es que estas semillas son ligeramente más pequeñas que sus homólogas actuales.

La datación por radiocarbono mostró que tenían entre 31.500 y 32.100 años de edad, informó Proceedings of the National Academy of Sciences.

El investigador principal, Dr. David Gilichinsky, del Soil Cryology Laboratory de Moscú, dijo que los sedimentos eran de una época conocida geológicamente como Pleistoceno tardío y que se mantuvieron congelados permanentemente a una temperatura de -7º C.

Gracias a la micropropagación se pudieron regenerar plantas fértiles de Silene mediante tejidos de la placenta de los frutos desenterrados, siendo posteriormente trasplantados en macetas.

Un año más tarde, la planta floreció dando frutos y semillas.

Las plantas regeneradas fueron llevadas a la floración y fructificación, sacando semillas fértiles. Consideramos esencial continuar los estudios del permafrost en busca de genes de poblaciones ancestrales, vidas anteriores, que hipotéticamente han desaparecido de la Tierra

Concluye Gilichinsky.

Vía | Clarin a través de Enzo

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