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The tipping point

Somos como somos dependiendo de donde estamos (y III)

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Sin embargo, asumir el poder del contexto, de que somos como somos, en una parte muy importante, dependiendo de dónde estamos, permitiría afrontar mejor muchos problemas.

¿Acaso no os preguntáis por qué en determinados países nórdicos hay mayor tasa de civismo y aquí, en España, el mobiliario público acaba pareciendo el escenario de una película posnuclear?

¿Mejor educación? ¿Otros genes? ¿El clima? Entonces, ¿por qué muchos turistas de esos países parecen desmadrarse en España y dejan de respetar el mobiliario público?

Una posible línea de investigación, recabando lo anteriormente expuesto, sería: allí son más cívicos porque raramente la administración permite que los desperfectos en el mobiliario público duren demasiado tiempo.

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Somos como somos dependiendo de donde estamos (II)

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La personalidad es un conjunto de costumbres, tendencias e intereses relacionados entre sí de un modo bastante vago, y que depende, en ciertos momentos, de las circunstancias y el contexto. Pero no somos capaces de percibir eso porque la gente acostumbra a tener mucho control sobre su entorno, lo cual ofrece una imagen de falsa coherencia en su personalidad.

Es decir: alguien se siente bien y es muy divertido en las fiestas, y por eso acude a muchas u organiza muchas. La gente deduce que es una persona divertida. Pero si sus amigos observaran a esta persona en todas las situaciones en las que no posee el control (un callejón oscuro, un trabajo estresante), probablemente la percepción cambiaría.

Mischel sostiene:

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Somos como somos dependiendo de donde estamos (I)

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Existe un mito muy arraigado en el acervo popular: que somos así o asá y eso nos define, que somos buenos o malos, que somos amables o ariscos, que somos altruistas o egoístas. O eres una cosa o eres la otra. Y, además, lo eres para casi siempre.

Diversos experimentos psicológicos empiezan a demostrar que esto no es así. Que los múltiples rasgos de nuestra personalidad se manifiestan de manera caprichosa y hasta contradictoria. Y que generalmente lo que más influye en estos cambios repentinos en nosotros mismos no es otra cosa que nuestro entorno.

Hasta el punto de que alguien puede ser una cosa o justo lo contrario de un día para el otro.

Parece que esta afirmación vaya en contra de nuestras intuiciones más profundas. Y también frases como: “Juan es muy amable y honrado conmigo, pero es muy retorcido con sus compañeros de trabajo”. Porque, al pensar en una personalidad, tendemos a imaginarla en términos absolutos. Pero la conducta humana funciona de otra forma muy distinta a cómo la intuimos.

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