Estos días no se habla de otra cosa. Más aún desde el esperado estreno de Los hombres que no amaban a las mujeres, la adaptación al cine de la primera de las novelas que conforman la trilogía Millenium, obra del fallecido autor sueco Stieg Larsson.
La heroína de este best seller mundial, convertida casi en icono social en Suecia, es Lisbeth Salander, una chica de todo menos convencional. Al margen de una personalidad del todo estridente, Salander hace gala de extrañas y curiosas habilidades, entre ellas unos extraordinarios conocimientos de informática que la han llevado a convertirse en una hacker de categoría mundial.
Además de esto, Larsson ha otorgado a su protagonista un extraño don que consiste en la capacidad para recordar cosas casi al detalle con apenas haberles echado un fugaz vistazo. Es lo que conocemos como memoria fotográfica, habilidad en torno a la cual los expertos no han logrado ponerse de acuerdo.
