En su libro Everything bad is good for you (Todo lo malo es bueno para ti), el divulgador científico Steven Johnson, describe la fascinación que le producen los mundos virtuales, cada vez más semejantes al mundo real, a través de los ojos de su sobrino de 7 años.
Tras introducirlo en el videojuego SimCity 2000, un simulador de ciudades virtuales que permite sacar el planificador urbano que llevas dentro, Johnson descubre asombrado cómo su sobrino enseguida se hace con las reglas y la lógica interna del juego y, al cabo de una hora, contempló cómo reactivaba un distrito manufacturero que había caído en la decadencia.
