feed

Paul Ekman

Tu estado de ánimo depende del estado de ánimo de los demás (y II)

4 comentarios

Por esa razón, nuestro abanico de muecas es impresionante. Porque no sólo es una señal para transmitir lo que pasa en nuestras mentes. De alguna forma, también es lo que pasa en nuestra mente, influye en ella, como sostiene Paul Ekman (sí, el personaje de Lie To Me se basa en él).

Ekman fue uno de los fundadores del llamado Sistema de Codificación de las Acciones Faciales o FACS. Es un dossier fascinante de 500 páginas con toda clase de detalles acerca de los movimientos posibles de los labios (alargar, arrugar, comprimir, aplanar, ampliar, sacar, tensar); los cuatro cambios que se pueden producir en la pie entre los ojos y las mejillas (protuberancias, bolsas, arrugas); o bien las diferencias más significativas entre arrugas infraorbitales y nasolabiales.

Los investigadores han usado este mamotreto de expresiones para toda clase de cosas, desde investigar la esquizofrenia hasta las enfermedades de corazón. Incluso ha servido a los animadores de Pixar y Dreamworks para hacer películas como Toy Story o Shrek.

Leer más

Anunciate aquí
Anunciate aquí

Las innumerables formas que tenemos de reírnos

8 comentarios

Aunque lo hacemos con naturalidad desde muy pequeños, resulta asombrosa la capacidad de nuestro cerebro para registrar hasta detalles infinitesimales el lenguaje no verbal de los demás y, por supuesto, de expresar nuestras emociones con nuestros gestos y muecas. Un ligero desvío de mirada, un milimétrico frunce en el entrecejo, un mínimo tic en el labio… todo cuenta en la muda partida de ajedrez psicoemocional a la hora de suponer qué piensa realmente el otro y si este pensamiento se relaciona con lo que dice.

Para advertir la apabullante complejidad de estas expresiones no verbales, basta con observar la gran diversidad de sonrisas que somos capaces de formular de manera casi inconsciente.

Paul Ekman, un psicólogo que ha sido un pionero en el estudio de las emociones y sus relaciones con la expresión facial, se dedicó en la década de 1980 a aprender a controlar voluntariamente, delante de un espejo, cada uno de los casi 200 músculos de la cara. Para ello, incluso, se aplicaba ligeras descargas eléctricas para poder así localizar algunos músculos difíciles de detectar.

Leer más

Anunciate aquí
Anunciate aquí

WSL Weblogs SL