Según datos provisionales de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno castellano y leonés, este año han nacido 23 osos pardos en la cordillera cantábrica, una cifra considerablemente mayor respecto a los últimos años.
Se trata de una excelente noticia en relación con la recuperación del oso pardo en los Picos de Europa, el último lugar de la Península Ibérica en el que su supervivencia cuenta con algunas garantías.
Las comunidades de Castilla y León, Asturias, Cantabria y Galicia y la Fundación Oso Pardo son las responsables de realizar los censos. Para ello se dispone de guardas y personal especializado, que ejercen, además, labores de vigilancia frente a potenciales agresiones a los animales.
La población de osos tiene una distribución irregular en la Cordillera Cantábrica, con un núcleo principal en la zona occidental, donde se cuentan un centenar de individuos. En la zona oriental el número de individuos se sitúa alrededor de los 30 ejemplares.
