Muchas mañanas, frente al espejo, las detectamos. Son las ojeras. Algunos dicen que otorgan cierto aire interesante a quien las posee, pero lo cierto es que nadie está contento con ellas.
La piel que rodea nuestros ojos es la piel menos tersa y más fina de todo nuestro cuerpo. Con los años, además, la dermis incrementa su finura y se daña, transparentando aún más las venas.
Las razones por las que surgen las ojeras son varias, pero fundamentalmente se pueden resumir en una: por herencia. Como quien tiene unas orejas de Dumbo o una nariz de connotaciones ornitológicas. En ese sentido, algunas etnias acostumbran a desarrollar más ojeras que las otras, como es el caso de las que presentan más pigmentación en la piel.
