
Itay Baruchi y Eshel Ben-Jacob, de la Universidad de Tel Aviv, han comprobado experimentalmente que la información se puede almacenar en neuronas vivas.
La investigación representa un avance significativo en la tecnología que persigue la creación de chips construidos con materia orgánica integrada, revelando, además, nuevos datos sobre los mecanismos neuronales del aprendizaje.
