Los mamíferos (incluido nosotros) son anfitriones de billones de parásitos. No importan tu estado de salud o tus costumbres higiénicas.
Si ahora mismo os examinarais el cuerpo, descubriríais con horro que hay billones de parásitos de miles de especies distintas pululando por vuestros intestinos, vuestra sangre, vuestra piel, vuestro pelo, vuestra boca y todas y cada una de las partes de vuestro cuerpo.
Los parásitos evolucionan rápidamente para obtener su recompensa: colonizarnos. Se dedican día y noche a probar llaves diferentes en todas nuestras cerraduras biológicas, en busca de entradas en las que introducirse como si nuestro cuerpo fuera un edificio de apartamentos vacío.
Afortunadamente, la vida del ser humano es tan corta que, cuando ese momento llega a completarse, probablemente ya estaremos muertos.
