La religión forma parte de nuestra herencia biológica. Entre otras cosas, la religión también sirve para integrar a las personas en un colectivo. Dios, en ese sentido, funciona como un vínculo social, el amigo que todos conocemos. Dios facilita que todos seamos “el amigo de un amigo”.
Esta idea no es tan abstracta como parece. Al menos si echamos un vistazo al estudio que realizó a principios de la década de 1980 la psicóloga Catalin Mamali, que trataba de analizar cómo las personas perciben sus relaciones con los demás y cómo crea mapas mentales de sus relaciones.
