Las modas se caracterizan por ser efímeras, y en algunas ocasiones son cíclicas, aparecen una y otra vez como el Guadiana. Algunas de las modas más sonadas de la historia son:
-El Hula-Hoop. Nació en marzo de 1958 y murió en junio de 1959. Aunque luego haya renacido cual Ave Fénix en distintas épocas, aunque nunca con tanta virulencia. Rusia y China lo prohibieron por ser un símbolo capitalista. Pero, todo y así, se vendieron más de 50 millones de unidades al precio de 1,98 dólares. La gente llegó a sufrir dislocaciones de cadera, torcimientos de cuello y hernia discal por su culpa, pero eso no importaba.
-El minigolf. Nació en 1927 y murió en 1931. Eran pequeños campos de golf con 18 hoyos muy cortos y complicados con molinos, cascadas y diminutas trampas de arena. En su punto culmen, en Estados Unidos había más de 40.000 instalaciones que, incluso, llegaron a amenazar la supremacía del cine: hasta los estudios de cine prohibieron a sus actores que se les viera jugando al minigolf.
-Los Shorts. Nacieron en 1971. Estaban confeccionados de satén o terciopelo, y nacieron como reacción a los intentos de los diseñadores por introducir la falda a media rodilla. Las mujeres los usaban para ir a trabajar, e incluso se permitió su uso en el certamen de Miss América.

A menudo nos asombra hasta dónde puede llegar a hacer una turba de gente. Lo podemos observar en los partidos de fútbol que acaban en tragedia. Parece ser que la gente, cuando está en grupo, se funde con él y deja aflorar su parte más primitiva.
Cuando nos relacionamos con una persona siempre aflora un pulso emocional entre ambos, una firma irrepetible que aparece de manera espontánea y automática. Algo así como una música que no oímos pero que nos influye. Una serie de patrones que nacen de la unión entre los patrones de cada individuo.
Tendemos a pensar que para conocer a alguien necesitamos grandes cantidades de tiempo a fin de evaluar todos sus rasgos, uno a uno y en diferentes contextos. Lo mismo sucede cuando nos preguntan si un matrimonio tendrá futuro o no: ¿cómo saberlo en un simple golpe de vista?