
Ya no puedes hacer nada para evitarlo. El despertador ha sonado más veces de lo deseado, y la hora de salir de la cama ha llegado, por mucho que te duela.
Y es entonces cuando te preguntas… ¿cómo es que cuando era pequeño iba al colegio, jugaba a fútbol, hacía artes marciales, piano, jugaba en el parque, y el día siguiente me seguía levantando como una rosa?
La razón es sencilla, aunque no quieras aceptarla: te haces mayor. Y el sueño es uno de los factores que se ven afectados al ir soplando más velas en tu tarta de cumpleaños.
O más bien dicho, las fases del sueño son las que se ven afectadas.
Podemos dividir estas fases en dos tipos: REM, y NREM.
