La gran noticia en la evolución humana reciente es la homogeneización a través de la inmigración y el entrecruzamiento.
El gran salto se produjo cuando los europeos conquistaron el Nuevo Mundo y transportaron esclavos africanos a sus costas. La homogeneización tuvo una incidencia menor en el siglo XIX con la colonización europea de Australia y África. Y finalmente, con la expansión de la industrialización y la democracia (dos rasgos que favorecen que la gente se mueva y las fronteras sean más laxas), la homogeneización se ha disparado.
La tendencia es que este fenómeno se acelerará. Y que, además, será algo irreversible, aunque siempre existan algunos enclaves étnicos que, como la aldea de Asterix, resistirán numantinamente.
Las diferencias raciales irán cada vez a menos. El racismo, en consecuencia, también. También aumentará la gama de variaciones individuales dentro de las poblaciones y en toda la especie.


